Fibras naturales

Las fibras naturales son materiales filamentosos de origen biológico, cuyas características químicas, físicas y mecánicas, les confieren cualidades en su aspecto, textura, longitud, resistencia y flexibilidad, que las hacen susceptibles de uso. En el caso de las fibras de origen animal se trata de secreciones de glándulas especializadas, como es la seda, o bien de productos de folículos pilosos como es la lana, la alpaca, entre otros. Las fibras de origen vegetal son conjuntos de células de gran resistencia mecánica, cuyo contenido es esencialmente lignina y celulosa por lo que están asociadas principalmente a funciones de sostén de las plantas. La composición química, con alto porcentaje de celulosa, resulta poco asimilable para los microorganismos, asegurando así su durabilidad, mientras que, el elevado contenido de lignina, permite que estas fibras puedan soportar la acción mecánica a las que se someten durante los procesos de tensión que cotidianamente soportan1, 2, 3, 4.

El conocimiento y uso de las fibras naturales ha sido de gran importancia para el avance de la civilización humana, incluso el más importante después de las plantas alimenticias. Las necesidades humanas básicas de vestimenta y cobijo para protegerse, se han cubierto en gran medida con fibras de plantas y animales en todas las culturas humanas. Además, las fibras naturales han ocupado un lugar privilegiado en la cultura de múltiples sociedades en el mundo a lo largo del tiempo, ya que han sido la materia prima básica para construir diversos utensilios de uso doméstico, así como herramientas de caza y pesca, para elaborar papel y materiales para cordelería, entre otros productos. Inicialmente, el ser humano obtuvo fibras vegetales por simple eliminación de la corteza o por el raspado de tallos y hojas; sin embargo, estos materiales sólo permitían la producción de artículos poco acabados, ásperos y rígidos. La mayor innovación que marcó un cambio importante en el uso de las fibras fue con el descubrimiento de que éstas podían separarse de los demás tejidos y utilizarse en la elaboración de textiles1, 3.

En México, evidencias arqueobotánicas encontradas en el estado de Oaxaca, indican que hacia el año 10,800 a. C., los pobladores utilizaban fibras de maguey (Agave sp.) entrelazadas, dichas fibras constituyen uno de los primeros indicios de su extracción en el país. Hacia los años 9,000 a 7,000 a. C., aparecieron los primeros utensilios y accesorios elaborados con fibras de plantas maguey y yuca (Yucca), tales como cordeles, redes y sandalias; sin embargo, el uso masivo de las fibras vegetales se incrementó con el auge del vestido y la consecuente elaboración de los primeros textiles en México hacia los años 1,300 a 800 a. C1.

En la actualidad, el uso de las fibras naturales continúa teniendo gran importancia, por ejemplo, las fibras vegetales, son consideradas el segundo grupo comercial más importante después de los cereales, pues su cultivo, procesamiento y comercio ofrecen empleo a millones de personas alrededor del mundo. En México, la extracción y uso de las fibras naturales depende en gran medida de los recursos disponibles en el entorno, y de la tradición cultural regional3,4.

Por otra parte, las fibras naturales se reconocen cada vez más como un sucedáneo favorable de las fibras sintéticas. Además de las ventajas técnicas y de costos, los productos de fibras naturales ejercen una atracción mayor porque responden a la sensibilización del consumidor respecto a los beneficios ambientales, económicos y socioculturales, lo cual contribuye a fomentar el desarrollo de una agricultura sustentable, al utilizar tecnologías de producción y elaboración de bajo impacto para el medio ambiente y al promover el desarrollo económico local fortaleciendo la participación de los productores en cadenas de valor5.

Las fibras naturales no sólo se utilizan a nivel local o de forma tradicional, actualmente las investigaciones sobre este tipo de fibras están demostrando cada vez más los beneficios técnicos y económicos que representa la inclusión de componentes naturales en los productos industriales. Por tanto, ya se elaboran productos competitivos a base de fibras naturales que arrojan resultados técnicos excelentes y perjudican menos al ambiente que los actuales productos basados en materiales petroquímicos. De tal manera que, además de su presencia en los productos tradicionales, los compuestos de fibra natural pueden encontrarse en materiales de embalaje, construcción y mobiliario5.

Es importante fomentar el conocimiento, la mejora en el uso y, por tanto, la conservación de las especies, tanto de plantas como de animales, que constituyen la fuente de fibras para la elaboración de múltiples productos y accesorios que permiten satisfacer una gran variedad de necesidades del ser humano, en especial, de los pueblos indígenas y comunidades locales de nuestro país. En la CONABIO, como parte del proyecto Sistema de Información de los Usos y Manejo de la Biodiversidad Mexicana, se está compilando y sistematizando la información publicada sobre este tipo de uso en el país, lo cual genera el conocimiento necesario para la toma de decisiones en cuanto al uso sustentable y conservación de estos recursos biológicos.

Referencias
  1. Palma, C.F. de J. 2000. Agaves productores de fibras duras en el estado de Oaxaca, México. Soc. Bot. México 66: 93-102.
  2. Rodríguez, A.R. 2000. Las fibras clasificación y definición. Seminario de Investigación. Universidad Autónoma Metropolitana. México.
  3. Vidal, G., y S. Hormazábal. 2016. Las fibras vegetales y sus aplicaciones. Universidad de Concepción. Chile.
  4. Portillo, L., Julián, A. y M. Santana. 2019. Fibras naturales y pigmentos: teñido, tejido y diseño. Universidad de Guadalajara. México.
  5. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). 2020. Fibras del Futuro. http://www.fao.org/economic/futurefibres/fibres/es/ Consultada en marzo de 2020.

Actualizado en: 29/07/2020 - 16:09hrs.